13 jun 2009

Se va, se va...

Se va. Se acaba el año.

Quienes me conocéis de Madrid sabéis que aquí lo he pasado mal, por unas cosas -estudios- o por otras -relaciones sociales, destacando cual guinda de pastel el requetetratado "Tema David". Quizás los que me conocen de aquí sólo se queden con que bailo como un loco cuando salgo, que tonteo hasta con mi sombra sin darme cuenta, que estudio demasiado y que me rio de todo y todos -especialmente de mí mismo. Los dos soy yo, y no quiero renegar de ninguno.

El 17 de abril me dijo mi tía, mi segunda madre: "te veo más maduro que hace un mes cuando llegaste". Aunque acababa de contarle a mi prima -mi primera hermana- la retaíla de desencantos, sinsabores y traiciones que me habían llevado a donde estaba, no pensé que fuera posible; lo vi como una coincidencia, una frase tópica de vieja amiga... Pero hoy, repasando las fotos, de repente me he encontrado algo en la mirada...mejor dicho: he descubierto que me falta algo en la mirada y en la sonrisa de las últimas fotos. No sé exáctamente lo que es ni tampoco si se ha ido para siempre. Sólo sé que huele a ilusión y a fe; a naturalidad, niñez y confianza. Y que el hueco que ha dejado me entristece. "No quiero que te conviertas en una persona triste". Eso me dijo alguien que me conoce demasiado bien. No es tan fácil como decirlo, me temo.

En este tiempo ha aparecido un montón de gente nueva: la mayoría desaparecerán de mi vida para siempre, o hasta que coincidamos en un autobús y, violentos, nos soportemos preguntando por los pasajes de nuestra vida que nos hemos perdido y que ya ni nos importan. Algunos espero que aguanten... especialmente uno en el que aún me quiero sumergir más, a ver si somos capaces de limpiarnos del todo las cenizas que aún algo nos manchan -¡pero qué bucléica es la vida!-. Todos han sido importantes, hasta los que me han enseñado las cosas que no me gusta que no me gusten, las que no soporto, las que sí soporto y no debería soportar y las que ni siquiera veo hasta que, cual bici invadiendo mi derecho a caminar feliz, me atropellan.

Pasado y futuro... y en medio, el tedioso día a día, que sólo consigo iluminar a ratos. Y no suelen coincidir esos ratos con los de soledad, la verdad. Me intereso más bien poco a mí mismo... así es que no me sorprendería que nadie llegase a leer hasta aquí.

Todo este año escribiendo el blog me ha servido para reflexionar, para esconder mi soledad y recordar a los que sois importantes en Madrid. No sé si seguiré escribiendo cuando vuelva. Si lo hago, siento decir que no lo haré para ti, que siempre me lees y siempre estás en la sombra dispuesto a coger mi llamada y escuchar mis tontadas por teléfono-precisamente porque podré hacerlo por teléfono-, sino por mi, por la función terapéutica de escribir. Aunque quizás se merezca el blog una reforma para convertirlo en un mejor instrumento de comunicación... no lo sé.

Y, bueno..."ya haré una valoración del año de verdad". jajaja. Eso digo siempre que hago una valoración parcial. Y es que en realidad rehuyo hacer ninguna. Mi plan es hacer muchas chiquititas, sin conclusiones que puedan poner en jaque la estabilidad de este muermo de edificio que es mi vida, para que si alguien pregunta: "¿Y cuál es la conclusión del año?", pueda cambiar de tema diciendo algo como: "ya la hice: ¡ahora es el momento de pensar en el futuro!"...

En fin.. que, pase lo que pase, espero que sea al lado de los imprescindibles. Ya saben quienes son; y, si no, ya lo notarán en mi abrazo cuando les vea.

¿Ves? ¡Ya he cambiado de tema!

1 comentario:

Cris dijo...

Cuando quieras, explotaré mi cámara nueva hasta que vuelvas a ver en las fotos lo que quieras encontrar ;)
Qué ganas de tenerte por aquí otra vez...