14 abr 2009

El Sastre del Emperador

Hola

Son la 1 y 47 minutos, empezando tu día número 8135
(aprox, por no contar los 29 de Febrero).

Y....bueno...

¿Qué tal? ¿Qué tal estás? ¿Cómo ha sido vivir tanto? ¿Conoces a mucha gente interesante? ¿Te quieren y quieres? ¿Qué tal por Inglaterra? ¿Y los autobuses con cabinas rojas?

Una respuesta como delantal, mientras algún eco se lamenta: "Todos los días igual, arañando más cuanto más cerca de rasgarse tengo las ganas...."

¿Qué tal?¿Qué tal?¿Qué tal?¿Qué tal?¿Qué tal?¿Qué tal?¿Qué tal?¿Qué tal?¿Qué tal?¿Qué tal?¿Qué tal?¿Qué tal?¿Qué tal?¿Qué tal?¿Qué tal?¿Qué tal?¿Qué tal?¿Qué tal?¿Qué tal?¿Qué tal?¿Qué tal?¿Qué tal?¿Qué tal?¿Qué tal?¿Qué tal?¿Qué tal?¿Qué tal?¿Qué tal?¿Qué tal?¿Qué tal?¿Qué tal?¿Qué tal?¿Qué tal?¿Qué tal?¿Qué tal?¿Qué tal?¿Qué t...

¡Dios! Pero... ¿no es evidente? ¿De verdad disimulo tan bien como para que no se me vean los caudales hirvientes de rabia y desdén que me recorren? ¿No te das cuenta de que eres un desconocido, de que nunca has sido ni serás otra cosa? Entonces, ¿tampoco de cuánto odio nuestra mediocridad al conversar sobre el vacio y sus naderías? Y toda la culpa mía. De "Yo", especialista en perder lo especial por lo intangible, equilibrista del filo de la felicidad que ahora va descalabrado buscando su alma horadada. No fue por un "quítame allá esas pajas". Yo fui a coger tu mano, y ya no estaba. La quitaste, y ahora sólo me queda la caida infinita que me vacía por dentro, robándome toda mesura. No soy yo, así es que no me culpes. Ninguno tenéis derecho a réplica. Odiad al enfermo nacido de esta lava que me desmembra vivo, pero salvad a quién algún día fue mejor, y que hoy ha muerto hasta nuevo aviso bajo el signo de un 13.

Hoy Odio. Y es una rabia que no se atiene a límites ni dibuja razones.

¡Felicidades!

Duele, y no sé lo que duele. Pero...¿Serás imbécil?¿Qué sabrás de amar a quien no se lo ha ganado en ningún concurso de belleza, sino a quien te lo ha robado beso a beso, escarvando en tus entrañas huecos para rellenarlos de un dulce algodón color carmín? Pero...¿de qué juego me hablas al decir quién pierde más o menos? ¿Tienes idea de cuánto pierdo? ¡Me pierdo a mí, que he muerto poniéndole el culo a la vida cuando necesitaba más vida que rabo! ¿No entiende nadie que nadie puede ni debe merecer el amor, que es un regalo involuntario, una soga que tira de todo tu ser-cabezas incluidas- sin remedio de cordura? Luego haremos lo más razonable...pero quien no sienta eso, lo siento, no sabe qué es el amor.

Ahora ya no sé nada. Ahora sólo rabio, muerdo y amo. Y no siempre a quien lo merece. Pero no queda grandeza en mí para repartir justicia si injusto es mi momento.

....Me voy a darle placebo al duro, y ya aprenderé qué es soledad cuando los sapos bailen flamenco. Y, sin embargo...



Esto se acabó.

2 comentarios:

Cris dijo...

:*

Tengo que decir que el texto me parece brillante... Es una pena que haga falta semejante fuente de inspiración.

Y quiero volver a tenerte aquí.

Pedro Abellán dijo...

Ni yo ni el consejo filológico admitimos brillante como adjetivo aplicable al remitido texto, pero gracias. :-D jejeje

La verdad es que fue una noche complicada...pero mientras escribía las últimas lineas apareció alguien que ha sabido cuidarme y convertirse en lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo... así es que no puedo quejarme!

Yo también quiero estar ahí...y en Murcia!! jajaja. Ya te contaré, ya...

tq!