25 oct 2008

De sotanas y aguiluchos...

Dos noticias de alto contraste sobre dos personajes de la "Iglesia Católica Apostólica y Romana" y su relación con la dictadura franquista me han llegado a la vez y no me he podido resistir.

La primera cuenta sobre Pablo Rojas, un obispo de misa en latín y de espaldas en un pisazo de Bilbao que, si bien carece de ordenador, puede presumir (y lo hace) de bandera aviar (con estampa aguilesca, para ser más precisos). Considera que no ha habido un Papa legítimo desde el concilio Vaticano II, pues se opone a la "democratización", a la falta de disciplina y a la tolerancia de otras religiones como posibles recipientes de alguna verdad. El periodista no le pregunta sobre Zapatero. Lástima. Podría haber sido divertida la ristra de insultos... Me parece evidente que estamos ante un caso de lento estrangulamiento: la cruzaca de oro que le cuelga del pescuezo impide la correcta circulación de la sangre a su veinteañera cabeza.

La siguiente se resume de la siguiente manera: El prelado Fidel García Martínez, considerado de los más inteligentes de la época en España, tuvo la tonta idea de concluir que el nazismo era "malo", y publicó la condena contra la barbarie fascista de Pio XI , que a Franco no le hacía mucha gracia y había tratado de silenciar en los territorios ya ocupados. ¡Claro! ¡A ninguno nos gusta que nos digan que nuestros amiguitos son unos asesinos! El caso es que Franco y Gestapo emprendieron contra él una campaña de desligitimación que incluye a dobles "pillados" por la poli en la cama con la crem de la prostitución, falsificación documental y consiguiente agravio y sufrimiento. ¡Ése era el amor de Franco por la Iglesia! Todo, salvo si se oponía a su poder.

No pienso comentar la relación entre los dos artículos, porque me parecen bastante locuaces los hechospor sí mismos. Pero sí añado algo: otro titular, sacado de una entrevista al famoso Doctor Montes, aquél acusado-sin pruebas suficientes- de terminar con terminales, sin ocultar la perversa intención de ahorrarles el dolor cuando ya estba todo el pescao vendido. Dice lo siguiente:

“Mi jefa es miembro numerario del Opus Dei sin ninguna experiencia profesional dilatada en la anestesia, que lo primero que nos ha planteado es objeción de conciencia y que en su servicio, mientras esté ella, no se limitará el esfuerzo terapéutico en ningún enfermo”.

¿Esta señora habrá sido puesta por Espe? Y Espe, ¿ a quién apoyaría, al fascistoide bilbaíno o al represariado franquista? ¿Y el Opus?....

Creían que nos asustarían diciendo que si íbamos con gran sufrimiento al hospital era posible que no saliésemos vivos...Pero ahora sí que saben como alejarnos de la sanidad pública: asegurándonos dolor en la muerte.

1 comentario:

Cranko dijo...

Pues si que pinta colorida la paginilla esa. Le he marcado el blog, a ver qué pasa, imagino que tú también, a ver si se lo cierran que esta escoria no merece ni un segundo de asueto (joder, me ponen de mala leche).